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Memòria en gris. El crim de Xóvar, segons la premsa de l’època

Per trencatimons

El dia 21 de març de 1927 saltava la notícia del crim a les pàgines de l’HERALDO DE CASTELLÓN, primer diari en fer-se ressò dels fets ocorreguts a Xóvar. Miguel Ten Beltrán, un industrial veí d’aquesta localitat de l’Alt Palància, propietari d’una fàbrica de tapons i ruscos d’abelles de suro, havia confessat davant la guàrdia civil ser l’autor de la mort violenta d’Antonio Mancilla Rocha, treballador de la seua fàbrica.

El diari, amb el titular CHÓVAR. UN CRIMEN, destacava que Antonio Mancilla havia estat mort per Miguel Ten «sobre las nueve horas del dia 11 del corriente mes». L’HERALDO assegurava que entre treballador i patró es va iniciar una «fuerte discusión con motivo de una cantidad que le adeudaba al referido Mancilla, degenerando dicha discusión en una riña y con un pequeño palo el Miguel le dió al Mancilla un golpe en la cabeza dejándole muerto en el acto».

Un altre diari castellonenc, el DIARIO DE CASTELLÓN, va informar que Mancilla havia desaparegut sobtadament de Xóvar, la qual cosa resultava estranya ja que «por su buen carácter, por el buen comportamiento que el referido obrero observara durante su estancia en el pueblo, no pudo creer la gente una inexplicable ida o fuga. Y he aquí al pueblo con aquel su innegable instinto y don de observancia, dejar correr el rumor de que el infeliz operario debía haber sido víctima de un crimen. Y aún como presunto autor deja sonar quedamente el nombre del dueño de la fábrica.» En aquell moment a Xóvar hi havia un cens de 697 persones i 398 cases que disposaven de llum elèctrica.

QUI ERA ANTONIO MANCILLA?

Segons els diaris de l’època Antonio Mancilla, conegut popularment com «el Andaluz» per ser natural de Jimena de la Frontera, un poble de la comarca del Camp de Gibraltar, a la província de Cadis, tenia quaranta anys. Abans de marxar a Xóvar a treballar a la fàbrica de Miguel Ten havia estat uns quants anys exercint d’oficial a una altra fàbrica de suro a Eslida.

Amb tota seguretat Mancilla coneixia els oficis relaccionats amb la industria del suro, ja que Jimena de la Frontera es troba a la Serranía de Ronda, una zona densament poblada de sureres on actualment s’ubica el parc natural de Los Alcornocales.

LA CONFESSIÓ DEL CRIM

El caporal del Sometent Xover, Manuel Soldevilla, avisat del possible succés, va decidir posar el fet en coneixement de la Guàrdia Civil de Sot de Ferrer, que en aquell moment era, per demarcació de partit judicial, la caserna més pròxima a Xóvar.

El DIARIO DE CASTELLÓN ho relatava aixina: «Puesta la guardia civil -¡salve, institución admirable!- del puesto de Sot de Ferrer en antecedentes del asunto, fue desplegando aquella su característica habilidad e hizo comparecer a su presencia a Miguel Ten. Estrechado éste a preguntas en un habilísimo interrogatorio, no pudo menos que, en efecto, declararse autor del horrendo crimen.»

Una volta efectuda la confessió, segons l’HERALDO DE CASTELLÓN, Miguel Ten «ha sido detenido y puesto a disposición del señor juez de Segorbe, que se presentó a tal efecto en el pueblo de Chóvar.» Abans, però, l’assassí confés havia relatat els detalls del succés i com una volta mort Antonio Mancilla havia aconseguit desfer-se del cadàver: «A las diez de la noche del mismo dia 11, metió el cadáver en un saco, lo colocó encima de una caballería de su propiedad y lo condujo el término de Alfondeguilla, arrojándolo a la profunda cima denominada Cabanellas, que existe en dicho término municipal.»

L’altre rotatiu castellonenc, El DIARIO DE CASTELLÓN, va ser un poc més explícit respecte al modus operandi de l’autor de la mort de Mancilla, ja que apuntava que «el criminal parece ser que partió el cadáver en dos mitades que metió en sendos sacos, y colocándolos sobre una caballería se los llevó por la noche al término de Alfondeguilla, y en una profunda sima los arrojó.»

EL RESCAT DEL CADÀVER

>Una volta confessat el crim el jutge va ordenar que es recuperara el cadàver. L’encarregat d’instruir l’atestat del rescat va ser el jutge municipal de la Vall d’Uixó, acompanyat de forces de la Guàrdia Civil de la caserna d’aquesta localitat. Però per rescatar el cos calia baixar a l’avenc i tot fa pensar que els guàrdies civils no mostraren disposició a fer-ho, per la qual cosa buscaren un voluntari. I el trobaren; el veí de la Vall d’Uixó Manuel Esbrí Sanfélix es fa oferir a baixar El DIARIO DE CASTELLÓN fa una descripció ben detallada de l’operació de rescat. El text publicat el dia 23 de març de 1927, íntegre, és aquest:

EL DESCENSO DEL ESBRÍ

«el vecino de Vall de Uxó, Manuel Esbrí Sanfélix, no se ha arredrado ante las dificultades enormes que ofrece el descenso al fondo de la sima, a pesar de lo que se sabe y de lo que se ha fanteseado respecto a ella.

«Atado por la cintura con una fuerte soga, descendió tanquilamente, haciendo alarde de una sangre fría envidiable.

EN EL FONDO

A los 43 metros de profundidad Manuel Esbrí pudo poner pie en tierra, aunque no muy firme. La multitud de piedras, animales y abjetos de los más extraños, arrojados al fondo en el transcurso de varios siglos, constituían un enorme montón, en cuyo vértice sentó pie el bravo explorador, hundiéndosele una pierna en los escombros mientras la otra resbalaba por un lado del montón.

«Valiéndose de una linterna eléctrica pudo hacerse cargo del lugar donde se hallaba. Es una especie de plazoleta de la que parten algunas galerías de poca extensión por distintos lados.

DESCUBRIMIENTO DE UN ESQUELETO

«Manuel Esbrí descendió del pequeño montículo y se dispuso a buscar el cadáver del desgraciado Antonio Mancilla, objeto de su arriesgada descensión.

«Pronto descubrió una cabeza, a la que se acercó para reconocerla mejor, observando que se trataba de un esqueleto completo, que no podía ser en manera alguna del cadáver que días antes había sido arrojado.

LADRA UN PERRO

«En atención a esto continuó su investigación. Cuando más tranquilamente se dedicaba a esta tarea registrando uno de los corredores, le sorprendió verse acosado por la espalda por un perrito que le ladraba furiosamente.

«La extrañeza y el pánico de Manuel Esbrí no es para describirlo ¿Cómo se hallaba aquel perro allí? Al salir pudo desvanecer sus preocupaciones: el perrillo había sido arrojado por sus dueños once días antes, y Esbrí pudo observar que durante un tiempo se había alimentado despedazando un cerdo que había caído o lo habían tirado también por aquellos días.

HALLAZGO DEL CADÁVER

«Mnauel Esbrí se repuso prontamente de la sorpresa y de la impresión que le produjo la aparición del perro, el que, por otra parte, no podía importarle gran cosa, por tratarse de un animal pequeño, y reanudó su tarea.

«Al poco rato descubrió una pierna del cadáver que buscaba y después otra, la cabeza y los dos brazos, últimamente, el cuerpo y a su lado el envase de una caja de jabón.

«Manuel Esbrí fue subido, como había sido bajado, entregando todo lo que había encontrado al señor juez municipal de Vall de Uxó.

«Por lo visto, se supone que el asesino de antonio Mancilla, después de producida la muerte, trató de colocar el cadáver en la caja de jabón y no cabiendo en ella todo, le cortó la cabeza y las extremidades, que puso dentro de un saco, que también ha sido hallado en el fondo de la fatídica sima de Alfondeguilla.

L’HERALDO DE CASTELLÓN, per la seua banda, informava també el dia 23 de març del rescat del cadáver que «no se ha podido identificar el cadáver pero algunos de Alfondeguilla que conocían al Mancilla han asegurado que la americana que cubría el cuerpo, así como la gorra que conservaba la cabeza y otras prendas que cubrían las restantes partes del cuerpo, se las vieron a la víctima de aquella fiera». Per ordre judial el cos del finat va ser soterrat al cementeri de Fondeguilla.

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