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El Racó de Manolo Ruta nº. 2 PR-V-164

Hoy vamos a disfrutar del segundo sendero de pequeño recorrido perteneciente al término municipal de La Vall d’Uixó y asignado con el número 164, con una longitud de 14.170 metros, con una altura máxima de 637 metros que encontraremos en la cima del Pico de Font de Cabres y con una duración aproximada de tres horas y media, resultando uno de los más atractivos para el excursionista, pues el sendero transcurre durante todo el trayecto por el sector de la montaña propiamente dicho, con todos los elementos patrimoniales y etnológicos que enriquecen la vista de quien lo practica.

                Pero antes de comenzar este interesantísimo itinerario me gustaría recordar a quien corresponda y trasladando la opinión de muchos senderistas tanto locales como foráneos, la necesidad de restaurar de una vez por todas, la señalización tanto de los dos PRs, como la del resto de las trece rutas que conforman la colección de senderos que tan asiduamente disfrutamos en nuestro término municipal. Cabe recordar que hace tan solo unos pocos años, hubo un inicio de restauración que solo afectó a unas pocas de las muchísimas señales que configuran nuestros senderos, como si de un lavado de cara se tratase, de hecho, nunca más se ha vuelto a trabajar en ello. Y si nuestra señalización necesita una restauración, no digo nada sobre la necesidad de restauración de las propias rutas, con su patrimonio más emblemático y representativo de nuestro término totalmente olvidado, pero de esto iremos hablando en cada una de las respectivas rutas que nos quedan por disfrutar en los próximos meses. Ahora sí, comencemos con nuestro PR-V-164.

                Apenas iniciado, antes de comenzar el ascenso más agudo, ya podemos ver a la izquierda las ruinas de la torre medieval de la Casota con una indicación que nos informa que data del siglo XI pero que muchos defienden que es posterior, aproximadamente del siglo XIV o XV, antiguo bastión desde donde se controlaba el paso de personas hacia el castillo de Uxó a través del barranco de les Hortetes. Justo enfrente, amorrado al barranco,  una gran losa silícea constituye la llamada Esgoladora dels Moros, antiquísima zona de ocio infantil donde los niños de otras épocas se divertían dejándose deslizar por la pendiente del tobogán natural formado por la inclinación de la roca hasta finalizar en el fondo del barranco.

                Continuando con el acenso seguiremos remontando sin dificultad por la zigzagueante pista hacia la fuente del Anoueret,  donde en algunos tramos del camino el buen observador podrá apreciar los restos que se conservan de la antigua canalización que conducía el agua de la fuente hasta la población para su aprovechamiento en la red de fuentes públicas. A la izquierda quedará la partida del Xacó con su correspondiente barranco que desembocaba antiguamente en la actual calle del mismo nombre, mientras que a su derecha, a poco que descreste podrá observar la mole del castillo, que se levanta al otro lado del barranco.

                Alcanzamos la fuente del Anoueret, sugerencia muy entrañable para los valleros por su generosa contribución durante siglos a la pervivencia de sus gentes, favor no siempre correspondido por parte de algunos indolentes que devuelven la generosidad de la Naturaleza con el abandono de todo tipo de desperdicios por el lugar.

                Continuamos la subida caminando bajo les Penyes de Mondragó, cabezo calizo que actualmente ofrece al deportista más preparado una serie de vías de escalada muy interesantes, para llegar a la partida de Les Eretes con sus corrales. En este paso de montaña pisaremos la Cañada Real, que proveniente de tierras aragonesas salvaba aquí el último obstáculo serrano para alcanzar los pastos de la Plana.  Enseguida encontraremos también las ruinas del Corral de Turmó. Estructuras y restos de viejas ocupaciones y actividades humanas ya extintas, cuando cualquier pedazo de tierra servía para el sustento de una familia que sobrevivía, más que vivía, en un mundo de autosuficiencia.

Pronto ascenderemos hasta el Pic de Font de Cabres, que domina una sucesión de agujas de piedra rodena desde donde observaremos una panorámica excelente de los bosques de Espadán por un lado, y todo el arco costero por la otra vertiente. Para el senderista menos iniciado, cabe recordar que este pico es uno de los puntos más altos del término municipal después del Puntal de Artana, del que hablaremos en otra ocasión y que su nombre se debe a que en la vertiente norte del macizo y a pocos metros del pico podemos encontrar la fuente de la que recibe su nombre, La Font de Cabres, perteneciente al término municipal de Nules.

Ahora ya toca bajar y a través de una de las dos sendas con cuerdas de las que disfrutamos en nuestro término, llegaremos al Coll del Bledar, dejando atrás alguna acentuada rampa. La inclinación del terreno y la orientación de las laderas hacia la solana vuelven dura la vegetación, jaras, romeros, coscojas, palmitos y la omnipresente aliaga; poco queda de los antiguos cultivos de secano: algún algarrobo y pocos almendros. Todo se vuelve más verde conforme descendemos hacia el valle. No deberíamos perdernos la Boca del Fardatxo, curiosa forma rocosa con aspecto de saurio que debemos observar desde un ángulo y luz solar determinados y que más de un niño vallero ha visitado de la mano de su abuelo.

                Así alcanzamos la Font de la Cervera, ubicada en la umbría que la mole del castillo ofrece; sin lugar a dudas, el agua más saludable del término, aunque su caudal es muy pobre. Ya solo nos resta alcanzar el camino asfaltado para volver a encontrar de nuevo la población de La Vall.

                Insistir también en que a lo largo de esta ruta nos podemos encontrar con un patrimonio natural interesantísimo como puede ser la Cova de Almela, cerca de los Corrales de Turmó y en pleno inicio de la Senda del Frontó o la Coveta de Rubio, cerca de la cima del Pico de Font de Cabres.

                Para finalizar, simplemente recordar la necesidad de cuidar, promocionar, disfrutar y compartir nuestras rutas, por parte del senderista, y restaurarlas, mantenerlas, conservarlas y adecentarlas, por parte de nuestros responsables políticos.

 

 

 

                                    

 

                 

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