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SENDERO PR-V-241 SAN JOSÉ-RODENO-PIPA (Manuel Mariano)

Tal y como os prometí en el pasado y primer artículo del mes de febrero, empezamos hoy un recorrido por las quince rutas de senderismo que abarcan de una manera prácticamente general nuestro estimado término municipal. Y para ello nada mejor que empezar con la Ruta nº 1, correspondiente al PR-V-241, iniciales que se corresponden a Pequeño Recorrido de la Comunidad Valenciana nº 241. Sin más dilación entramos en materia aunque al final del apasionante recorrido que nos espera, os quiero plantear unas pequeñas reflexiones.

                Ante todo, recordaros que esta serie de artículos no serian posibles sin la inestimable colaboración que en su día me ofreció de una manera totalmente desinteresada mi gran amigo Juan Fuertes, autor de los prólogos que en una primera, única y especial edición acompañaron a cada una de las quince rutas de las que vamos a disfrutar en cada uno de los próximos meses en esta interesantísima sección de www.actualitatdigital.com. Así pues vamos a disfrutar a partir de hoy y de este párrafo de la primera de las quince rutas que nos permitirá ascender sobre las últimas cotas superiores a los 500 metros ubicados en la sierra de Espadán y el mar, particularidad esta con la que, en los días de atmósfera limpia, podremos observar desde este mirador privilegiado, tanto las alturas de Javalambre, en la provincia de Teruel, como las Illas Columbretes y todo el golfo de Valencia hasta el mismo cabo de la Nao. Mientras abajo, divisaremos la bulliciosa ciudad de la Vall, y escondida en el fondo de otro valle vecino, la más sosegada población de Alfondeguilla.

                El ascenso será más sosegado dejando la montaña de Pipa para el final, pues intentarlo desde la vertiente que mira a la población, aunque no entraña especial dificultad, resulta algo más fatigoso. Para ello, una vez dejada atrás la ermita de Sant Antoni y el cercano paraje de San José descrestaremos las ligeras estribaciones para hallarnos pronto unos corrales llamados de Garrut, puesto que la partida que pisamos ostenta este antiguo topónimo, el cual durante la etapa morisca ya se encontraba documentado como nombre propio entre algunos pobladores del valle. Abandonaremos los corrales, restos de antiguas ocupaciones que nos recuerdan las actividades ganaderas ya desaparecidas para encontrarnos con la fuente de Garrut. La visión del propio manantial y de su balsa nos recuerda que conoció mejores tiempos en los que agricultores, ganaderos, caminantes y demás gente del campo reposaron en la tranquilidad del lugar.

                Desde la misma fuente de Garrut y orientándonos hacia el oeste, aunque fuera de nuestra ruta, podremos disfrutar de un rincón de los más auténticos de nuestro término, me refiero al Asestador de Garrut, palabra que deriva del latín y que se refiere a la “sesta” o sea sexta hora en la que nuestros antepasados iniciaban el trabajo en la agricultura o en la ganadería y que merecía un considerable descanso, del cual deriva nuestra acepción “siesta” que como todos sabemos implica, descanso, precisamente después de aproximadamente seis horas, como digo, de trabajo en el campo. Pues bien, este asestador para mí, merece un artículo en exclusiva, pero si la curiosidad os corroe, os invito a que os documentéis y visiteis, un balcón natural, orientado evidentemente hacia el norte para que el sol no incordie en ningún momento del día y que como digo podéis encontrar a pocos metros de la Fuente de Garrut. Si no conseguís disfrutar de él por cualquier motivo, no os preocupéis porque próximamente como os digo, voy a dedicarle un extensísimo artículo a uno de los puntos más carismáticos de nuestro término municipal, nuestro Asestador de Garrut.

                Ascenderemos ahora por el llamado Racó del Confit, atravesando fugaces umbrías que la orientación de las vaguadas nos proporcionan, pisando sobre un llamativo enlosado de piedra de época romana, el cual por cierto, con el consentimiento de una reglamentación totalmente irresponsable está siendo objeto de un deterioro gradual e irreversible por parte del incontrolado paso de artilugios sobre ruedas. Algo más arriba de los cerros podremos transitar entre parcelas agrícolas alternando el regadío con el secano, transformaciones agrícolas que desdibujan el antiguo encanto de los serenos campos de algarrobo.

                Ya en los altos del Rodeno nos encontramos con abundancia de madroño, jara blanca, alcornoque y pino rodeno, sobre un suelo generoso y fértil, terreno que nos acompañará hasta en brusca transición, llegar al Coll de Garrut, topónimo con el que de nuevo tropezamos.

                Al atravesar la separación de ambos espacios geológicos el suelo ha cambiado por completo. De las antiguas formaciones triásicas de la roca arenisca ahora comprobaremos la diferencia de los materiales calizos que forman la mole de Pipa. Para el buen observador de la naturaleza, la vegetación también cambia. Ahora nos acompañan la chaparra coscoja, el romero, la aliaga, o el pino carrasco, que consiguen asomarse no sin esfuerzo  entre las grietas de unas rocas que proporcionan un mínimo soporte para la vida.

                Ya en el alto de Pipa nos despediremos de las excelentes vistas para, en abrupto descenso, volver al punto de partida.

                Tranquilos que no se me olvidan las pequeñas reflexiones que os prometí en un principio, vamos con ellas. En primer lugar, todos debemos ser más respetuosos con nuestro medio ambiente, tanto los que nos desplazamos en artilugios sobre ruedas sobre una senda romana (que ya te vale…) hasta los que nos desplazamos con calzado totalmente adecuado para la ocasión (o sea deportivas, botas, etc.) y que también dejamos mucho que desear. En segundo lugar, después de un almuerzo o refresco en el campo, recojamos por favor nuestros desechos. En tercer lugar y que considero que es un tema que merece no solo un capítulo aparte sino una serie de televisión, es nuestro rio subterráneo, visto que por cierto, que de una manera muy acertada parece ser que pronto, gracias a ideas muy acertadas como el espeleo-kayak, vamos a recuperar las cifras de visitas a nuestro rio de allá por los años “60” y que eran las siguientes: VISITANTES 1967 – 175.000  INGRESOS 1967 – 2.667.000 PTAS.            VISITANTES  1968 – 185.000  INGRESOS 1968 –  2.717.000 PTAS.            VISITANTES 1969 (HASTA SEPTIEMBRE) – 190.000     INGRESOS 3.600.000 PTAS.,  espero, como digo, que cuando

nuestro rio  subterráneo disfrute de la cantidad de visitas que merece por su particularidad, especialidad, y exclusividad como rio subterráneo navegable más largo de Europa, que lo es, empecemos a preocuparnos de nuestro rio terráneo, sí, ese que fue en su día un proyecto que prometía, que naufragó y que nadie de nuestros responsables políticos hasta el día  de hoy ha querido, ha podido o ha sabido remolcar hasta llevar a buen puerto, me refiero como habréis podido deducir, al rio que vemos todos, durante todos los días del año lleno de cañas y barro, ese rio que desde la salida de la Gruta, discurre dejando atónitos a visitantes y lugareños hasta que por vergüenza se fusiona en otras ramblas del término para desembocar en el Mediterráneo esperando triste y ojeroso a que Joan Manuel Serrat le dedique una canción. Y en cuarto y último lugar, que sirva como aperitivo pero de lo que también hablaremos en otra ocasión, me gustaría ver la orilla derecha de nuestro rio, totalmente rentabilizada turísticamente para que cuando cualquier persona, bien sea turista o no, elija la acertadísima opción de pasar un día visitando nuestras grutas, tenga el máximo de opciones posibles para después de esa impresionante visita a ese fantástico rio navegable, pueda tomarse una buena paella en cualquiera de los restaurantes del entorno, pueda disfrutar de una saludable barbacoa en el lugar habilitado para ello, pueda tomarse un refresco o aperitivo en cualquiera de los comercios del entorno, pero que también pueda cruzar al lado derecho del rio, y en lugar de encontrarse con una ristra de metros cuadrados infra rentabilizados, pueda (eso sí, previo acuerdo entre particulares y administración) disfrutar como hacíamos hace varias décadas, de una oferta lúdica con más restaurantes, pistas de karts, de mini golf, de salas de baile, de rafting, de rutas a caballo, de tirolinas, de pistas de pádel, de tenis, de visitas guiadas, de ludotecas, de… cualquier cosa, excepto de “la nada”.

 

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