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EL RACÓ DE MANOLO

Iniciar una sección dedicada a mi ciudad y a su término municipal dentro del ámbito del senderismo y de su patrimonio rural es todo un reto que desde el día que se me propuso, acepté con toda la ilusión con el fin de aportar mi grano de arena a la defensa y promoción de la historia y tradiciones de La Vall d’Uixó. Mi intención al respecto, en un principio, es la de acercar y dar a conocer todos los atractivos de nuestra ciudad en cada uno de los artículos que en cada uno de los próximos meses irán apareciendo en esta sección entre los que me interesaría destacar como pistoletazo de salida, el senderismo que bajo mi modesta opinión es uno de los mayores encantos de los que dispone la ciudad.

Situada en la Plana Baixa y en plena Comunidad Valenciana, con un clima extraordinario, enclavada a los pies de la Sierra de Espadán y a tan solo ocho kilómetros del Mar Mediterráneo, como digo, el senderismo, es uno de los encantos que podemos ofrecer a cualquier visitante o vecino y que se centra básicamente en la oferta de quince rutas repartidas por todo el término municipal. De diferente duración y dificultad; como decía mi gran amigo Juan Fuertes ya hace bastantes años que el senderismo es valorado como una oferta de ocio que reúne en una sola actividad el ejercicio físico y el disfrute de la naturaleza. Pero lentamente, sin darnos cuenta, la estricta práctica deportiva ha ido ganado terreno al segundo concepto, y también sin advertirlo estamos acabando por convertir nuestro contacto con el entorno natural en competición, en prisa, en estrés, en desafío, en excitación, en segregación de adrenalina.

Aquella práctica que la moda anglosajona bautizó como trekking inauguró toda una serie de actividades en íntimo contacto con la montaña que han acabado por desvirtuar, más si cabe, la ancestral relación del hombre con el medio ambiente; hemos acabado por civilizar la Naturaleza en lugar de naturalizar la civilización: rafting, puenting, footing, mountain bike, quads, hidrospeed, paintball, toda una ristra de outdoor adventures que nos permiten disfrutar de las situaciones más intensas en los entornos más privilegiados.

En esta colección de quince rutas que vamos a mostraros desde hoy en esta nueva sección nada de eso se hallará. Desde ellas aconsejamos recorrer nuestras sendas observando, disfrutando, contemplando, relajando, deteniendo, admirando, curioseando, escuchando, oliendo, aprendiendo, utilizando y abusando en todo momento de estos gerundios, que transformados al inglés tanto gustan a quienes buscan mayores excitaciones y dejan de lado las auténticas emociones y las primitivas sensaciones que el contacto con el medio natural han suscitado sobre el ser humano durante miles de años.

No hay nada más barato, ni más excitante, ni más desafiante que aprender a disfrutar de los sentidos, y para ello solo es necesaria la tranquilidad de un sendero.

Otros capítulos que también merecen nuestra atención y a los que quiero dedicar todo el tiempo necesario son nuestro patrimonio urbano y nuestro patrimonio rural, ambos, por el paso del tiempo se han visto saqueados por multitud de circunstancias, unas naturales y otras de dudosa justificación. Todos somos conscientes de la riqueza del patrimonio histórico del que cuenta nuestra ciudad, tanto en el casco urbano como en su término. Infinitas son las diversas formas de manifestación de todo este tesoro: canteras, hornos, minas, cuevas, corrales, molinos, asegadores, casetas de piedra, el Castillo, sendas, trincheras, caminos empedrados de épocas romanas, aljibes, acequias, colmenas, asentamientos milenarios y todo un largo etcétera de joyas que deberían de empezar a considerarse seriamente con el fin de mantenerlas, conservarlas y recuperarlas en lo posible, de todos unos siglos de olvido y abandono.

Todo ello sin referirnos al patrimonio que podemos encontrar dentro del casco urbano, el cual también por el paso del tiempo y la necesidad imperiosa de todas las partes que puedan considerarse aludidas, acaba deteriorándose y empeorando; empezando por los mismos ciudadanos a los que en muchas ocasiones nos falta un poco de responsabilidad y civismo para respetar y mantener todos estos elementos y acabando con la misma administración, que aunque evidentemente actúa de buena voluntad, siempre se le debe pedir una mayor implicación.

Bueno, de momento os dejo con este interesantísimo aperitivo, en el que a partir de hoy vamos a poder degustar un menú completo, variado, nutritivo, sano y económico compuesto por: senderismo, naturaleza, deporte, cultura, historia, patrimonio, turismo y sobre todo respeto a nuestro entorno.

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